Socialismo
es libertad
ALFONSO
GUERRA GONZÁLEZ 24 MAY 1977
Hoy
se abre la campaña electoral. Después de cuarenta años hurtando la voluntad
popular, hoy se inicia el proceso electoral que conduce a los ciudadanos a
emitir su apoyo, mediante voto, a las alternativas políticas que mejor
representen sus intereses y proyectos.
Hemos
empezado a abandonar la dictadura y se comienza a caminar hacia la democracia.
Pero para que la democracia se convierta en la forma de vida de los ciudadanos
españoles es preciso ultimar un proceso político y social. Proceso que exige
dos puntos de apoyo para devolver la soberanía incautada a los ciudadanos: la
libertad y la justicia. La libertad garantizada por una Constitución
democrática, y la justicia social que implique además la superación de la
actual crisis económica.
La
democracia está en peligro
Para
consolidar la democracia, para establecer unas reglas de convivencia respetadas
por todos, hay que contar con el consenso de todos los sectores implicados en
un proyecto tan urgente e importante. Pero no ha sido así, y por ello la
democracia está en peligro.
La
derecha española ha vuelto -como tantas veces en nuestra historia- a traicionar
los intereses de la mayoría en beneficio del mantenimiento de sus privilegios.
Una vez más el cerrilismo, la ambición, la torpeza de la derecha cierra una
salida democrática estable que podría sacar al país del bache histórico en que
las fuerzas más reaccionarias lo hundieron.
La
derecha se presenta hoy dividida en dos frentes: la que ejerce públicamente su
condición autoritaria y continuista del régimen anterior (Alianza Popular) y la
que pudo ser democrática, pero que ha hecho dejación de su papel histórico, ha
renunciado a su propia identidad política en beneficio de quienes le garantizan
el poder a corto plazo. La Unión del Centro Democrático puede ser una opción de
poder, pero está muy claro que no es una opción democrática, ni mucho menos una
opción de gobierno al servicio de la mayoría del pueblo. Es verdad que el
Centro pudo haber sido una alternativa válida en este momento político. Pero,
una vez más, la derecha española prefirió la comodidad del poder aquí y ahora,
sin tomar en consideración el futuro democrático de nuestro país, hipotecando
incluso el futuro institucional del Estado, con la erosión consiguiente de la
fórmula que ellos dicen defender.
Suárez,
emperador del centro
La
precipitada creación del imperio de Suárez, la Unión del Centro Democrático,
que no es unión, sino imposición de Suárez y sus acólitos, ni es el centro sino
un sector de la derecha, ni democrático, sino heredero de la dictadura, ha
resultado un espectáculo circense escandaloso. Suárez, el «sinceramente
demócrata», comprando voluntades a los componentes del Centro, y los «santones»
democratacristianos, liberales y socialdemócratas vendiendo ideologías por un
escaño a la sombra del presidente, son pruebas poco edificantes para la
sociedad española. Pero unos y otros, los azules que ahora ejercen de
demócratas, y los demócratas que hoy sirven a los azules, deberían saber que la
historia no olvida, que el pan para hoy muchas veces es hambre para mañana.
El
PSOE, el adversario del neofranquismo
Suárez
tiene miedo. Procedente del sector más azul del régimen -secretario general del
Movimiento, presidente de UNE, federada en Alianza Popular-, el
candidato-presidente Suárez había conseguido cierto respaldo. porque, sin
graves traumas, estaba haciendo desaparecer el esquema administrativo-político
de la dictadura. Hubiera tenido, de alguna forma, el apoyo de la mayoría de las
corrientes políticas. Pero los sondeos de opinión, y fundamentalmente el
ascenso del socialismo, le asustaron. Y la estrategia de Suárez se convierte en
frenar al PSOE, detener el triunfo del Partido Socialista, único adversario
posible en las próximas Cortes de los intereses que defiende el
candidato-presidente. Las maniobras de Suárez han estado encaminadas a colocar
fuera de juego la opción política que reúne la aceptación popular y capacidad
transformadora de nuestra sociedad, la opción que hoy representa el Partido
Socialista Obrero Español.
Desde
el deplorable discurso pronunciado en RTVE por el candidato Suárez se quiso
hacer creer a los electores que sólo hay tres fórmulas: Alianza Popular, la
derecha; el Partido Comunista, la izquierda (?), y en el centro, la moderación,
el salvador, el candidato- presidente Suárez, lo demás no existe para el señor
Suárez. Es posible que nadie crea en ese panorama político, excepto, tal vez,
los tres grupos implicados, a la vista de sus comportamientos políticos.
Las
dos opciones electorales
La
lucha electoral, de acuerdo con todos los sondeos, se va a centrar entre dos
opciones: UCD o PSOE. Los electores se inclinarán por la coalición oficialista
de quince grupos más un presidente en funciones, más la televisión, o por un
partido político, el PSOE, implantado en todo el país. La gran mayoría de los
electores se dividirá entre los que apoyen al Centro de derechas con el
mascarón de proa de Suárez y los que den su voto al partido que hace cien años
fundara Pablo Iglesias y que cuenta hoy con un portavoz de probada capacidad y
popularidad: Felipe González.
La
opción de UCD es la actitud del avestruz, que deliberadamente quiere ignorar la
realidad del país y las necesidades populares, la que defiende sus intereses en
contra de los intereses de la mayoría.
La
alternativa socialista, la del PSOE, es la vía de acceso a una situación
verdaderamente democrática.
¿Se
atreverá el candidato Suárez a aceptar la invitación del diario EL PAIS de
medirse con Felipe González ante las cámaras de televisión, o sólo confía en
textos leídos, previamente ensayados y sin contrincantes?
La
alternativa socialista
El
PSOE participa en estas elecciones con un objetivo claro: conseguir su
presencia democrática en las Cortes que permita elaborar un nuevo marco
constitucional que garantice las libertades de todos los ciudadanos.
El
PSOE defenderá en las Cortes Constituyentes el establecimiento de un sistema de
relaciones sociales y políticas que permita resolver pacíficamente los
antagonismos entre los diversos grupos ideológicos y sociales.
El
PSOE defiende la unidad del Estado español, unidad que no puede basarse en la
fuerza. La unidad del Estado ha de articularse mediante una fórmula
constitucional abierta a las diferencias entre las distintas nacionalidades y
regiones y a su concreción en los diversos estatutos de autonomía.
Cambiar
la vida
Nuestro
país necesita, para que sea posible la consolidación de una sociedad
democrática, un cambio en profundidad en numerosos aspectos de la vida política
y económica.
Para
hacer posible el cambio, para cambiar la vida de los españoles, es necesario
elegir hombres nuevos, desligados de la etapa anterior, hombres de inequívoca
vocación y formación democráticas, que conviertan la actividad política en un servicio
al pueblo.
Cambiar
la vida significa superar la crisis económica, acabar con el paro, con la
emigración y con el aumento irresponsable del coste de la vida, significa crear
un bienestar social básico, la reforma fiscal que genere la justa distribución
de la riqueza, la reforma agraria, la consolidación de una enseñanza
democrática y gratuita, una política de viviendas sociales, el reconocimiento
de la importancia de la cultura y el arte, los derechos de la mujer, la
juventud, la tercera edad y todos los derechos que exige una sociedad
igualitaria.
Abrir
España al mundo
La
política exterior que los Gobiernos sucesivos han llevado en España desde hace
cuarenta años ha oscilado entre una política estrechamente nacionalista y una
entrega de hecho a la dominación extranjera de las grandes potencias y de las
empresas multinacionales.
El
PSOE pretende realizar una síntesis armónica entre independencia nacional y
apertura al mundo exterior: relaciones con todos los Estados y pueblos sobre la
base de igualdad y beneficio mutuo, cooperación internacional para la
construcción de un mundo basado en la paz, la justicia y el progreso.
El
voto eficaz.
Por
todo lo expuesto, el voto útil se dirigirá hacia las formaciones políticas con
posibilidades de llevar su programa a una realidad inmediata.
El
elector sabrá votar en libertad y con responsabilidad. Es importante el número
de votos obtenidos, pero aún lo es más la honestidad política de participar en
una contienda desigual. Por esto podemos decir que el socialismo ganará, que el
pueblo ganará.
Durante
las tres semanas de la campaña electoral, la Tribuna Libre, que habitualmente
hemos venido publicando en páginas de política, será publicada en ésta de
Opinión. A ella seguirán teniendo acceso representantes de todas las
formaciones políticas en liza, en un esfuerzo por clarificar las posiciones de
quienes reclaman el voto de los españoles. Si siempre esta Tribuna Libre es
expresión únicamente del firmante de la misma, con mayor razón ha de entenderse
que EL PAIS no ampara necesariamente las opiniones aquí vertidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario